¿Y si educamos en el «buen trato»?

Marta Morales, responsable de nuestro programa de Pensamiento Emocional, aborda en este artículo un tema fundamental para unas relaciones basadas en el respeto y la empatía.

Partiendo de la creencia de que a las personas nos gusta sentirnos bien con nosotras mismas, con nuestra familia, amistades, compañeros de trabajo, etc, educar en el buen trato y el respeto es la base para que nuestros hijos e hijas contribuyan positivamente en una sociedad donde el “buen trato” empieza a perder valor.

Aunque cada generación tiene sus propias expresiones, maneras de actuar, registros culturales…, desde la familia y colegio debemos trabajar en los pilares que sustentan el buen trato, independientemente de nuestra situación emocional/personal, momento evolutivo de nuestros hijos/as y alumnos y alumnas, porque, como hemos comentado anteriormente, sentirse bien es sinónimo de bienestar.

Actualmente tenemos que tener en cuenta el uso de las redes sociales, que facilita la comunicación entre nosotros pero también nos expone a situaciones donde el buen trato no se cumple, donde tras el anonimato, gran número de personas no hace un uso adecuado y acorde a los valores del respeto y empatía.

Colegio Zola Las Rozas

¿Pero qué es en realidad el buen trato? Una relación de buen trato se caracteriza por el respeto, la empatía, el reconocimiento de uno mismo y del otro, la responsabilidad, el compromiso, consenso, apoyo y amor, mucho amor. Pero el amor conlleva una serie de valores y competencias emocionales necesarias:

  • Respeto y aceptación. A menudo, nuestros hijos e hijas no responden a la imagen ideal que tenemos de cómo deberían ser. Además llega el momento como padre y madres de afrontar la adolescencia, momento de crecimiento personal y cambios en búsqueda de expresar quienes son y cómo son. Y es ahí, en la aceptación de nuestros hijos donde podemos demostrar empatía y amor, aceptación de las virtudes y también de los aspectos de mejora, ofreciéndoles nuestro acompañamiento. Cuando ellos se sienten seguros y protegidos, es porque cuentan con personas con las que crear lazos de afecto, cuidado, confianza y reconocimiento. Y eso es lo que podrán transmitir a los demás.
  • Amor propio. Conocerte (autoconocimiento) es saber cómo eres, cómo piensas, qué te gusta, cómo reaccionas cuando las personas dicen algo que te hace sentir bien o mal. Conocerte te ayuda a formar la imagen que tienes de ti. Esta habilidad por lo tanto nos da la posibilidad de cultivar la autoconfianza, el auto-respeto y la autoestima, y crear relaciones basadas en el reconocimiento mutuo y de buen trato con uno mismo y con los demás.
  • Comunicación y empatía. Escuchar y ser escuchado. Saber escuchar conlleva estar atentos a no solo al lenguaje verbal, sino a los gestos, la expresiones emocionales, las necesidades… y demostrar al otro que está siendo escuchado. Esto es la base de una buena comunicación, y por tanto forma parte del buen trato.
  • Ser ejemplo. La familia y el colegio son los primeros agentes de socialización de nuestros hijos e hijas, y es donde debe comenzar el modelo del buen trato.
  • Clima de confianza. Generar climas de confianza, donde podamos expresar emociones y sentimientos, para construir una base sólida de valores como el respeto, la empatía, la asertividad y solidaridad, valores que trabajamos en el centro con el fin de reforzar las habilidades para una buena convivencia, donde el buen trato entre nuestros alumnos y alumnas ha de ser un objetivo esencial.
  • Solidaridad. Consiste en ayudar a las personas y hacerlas sentir bien, sin esperar nada a cambio y buscando un bien común.

Cultivar el buen trato en nuestra familia y colegio ayudará a nuestros alumnos a comprender que no todo tipo de comunicación es válida y que con nuestras palabras, gestos, expresión y acciones podemos dañar el bienestar de los que nos rodean.

“No le hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti” nos lleva a una reflexión inicial: ¿realmente he pensado alguna vez qué es lo que no me gustaría que me hicieran a mí?

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