Exploración sensorial para descubrir las estaciones
En el Colegio Zola Las Rozas entendemos el aprendizaje como una experiencia viva, especialmente en los primeros años de vida. Por eso, en el primer ciclo de Educación Infantil, con alumnos de 1 a 2 años, contamos con espacios de aprendizaje cuidadosamente pensados para que los niños descubran el mundo que les rodea a través de sus propios sentidos. Durante varias semanas, los pequeños han estado explorando el invierno de una manera activa, libre y profundamente significativa.



Exploración sensorial
Lejos de limitarse a observar láminas, dibujos o explicaciones abstractas, los niños se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje. A través de la exploración sensorial, tocan texturas frías y suaves, experimentan con materiales diversos y observan cómo la luz se refleja en los objetos, despertando su curiosidad natural. Cada propuesta está diseñada para que el invierno no sea solo un concepto, sino una vivencia real que puedan sentir con sus manos, ver con sus ojos y descubrir a su propio ritmo.
El aprendizaje en estas edades se produce principalmente a través del cuerpo y de la experiencia directa. Por ello, los espacios están preparados para invitar a la exploración libre, permitiendo que cada niño interactúe con los materiales según sus intereses y necesidades. Elementos naturales, superficies con diferentes temperaturas y texturas, y juegos de luz crean un entorno estimulante que favorece la capacidad de asombro y el deseo de aprender.
Actividades
Entre las actividades que más han captado la atención de los alumnos se encuentran las propuestas sensoriales con espuma, utilizada para simular la nieve. Manipularla, aplastarla, extenderla o simplemente observar cómo cambia entre sus dedos se convierte en una experiencia rica y emocionante. Además, hemos elaborado nieve artificial con bicarbonato, una actividad que despierta gran interés y sorpresa. Estas experiencias no solo resultan divertidas, sino que también permiten a los niños experimentar conceptos como el frío, el cambio de textura o la transformación de los materiales.



A través de estas actividades, los niños no solo juegan, sino que desarrollan habilidades fundamentales para su crecimiento. La psicomotricidad fina se ve fortalecida al manipular pequeños elementos, apretar, verter o modelar, mientras que la coordinación ojo-mano y la atención se trabajan de manera natural. Al mismo tiempo, se fomenta la exploración autónoma, la confianza y la capacidad de descubrir por sí mismos.
En el Colegio creemos firmemente que, en estas edades tempranas, aprender tocando, experimentando y sintiendo es la base de un desarrollo integral. El invierno se convierte así en una oportunidad para explorar, sorprenderse y construir aprendizajes significativos que respetan el ritmo de cada niño.